Con carácter general, hemos de señalar que las vacaciones retribuidas son un derecho constitucional que no se pueden sustituir por dinero, y que en ningún caso la duración puede ser inferior a treinta días naturales.

Sin embargo, el Tribunal Supremo dijo en 1994 que el prorrateo de las vacaciones en contratos de obra o servicio de una duración entre seis y ocho meses, no es contrario a esta máxima. Sino que más bien es una forma de pago anticipado.

De este modo, podríamos concluir señalando que la prorrata de la retribución correspondiente a las vacaciones anuales no disfrutadas sería admisible en los contratos de duración inferior a un año, cuando razonablemente se prevea la imposibilidad de su disfrute real.