El impuesto de plusvalía municipal es el impuesto que grava el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana durante el tiempo en el que se tiene en propiedad. Este impuesto hay que pagarlo cuando se vende, dona o da en herencia dicho terreno.

¿Qué dice la ley de Haciendas Locales acerca del impuesto de plusvalía municipal?

Dicha Ley define el impuesto de la siguiente forma:

“El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana es un tributo directo que grava el incremento de valor que experimenten dichos terrenos y se ponga de manifiesto a consecuencia de la transmisión de la propiedad de los terrenos por cualquier título o de la constitución o transmisión de cualquier derecho real de goce, limitativo del dominio, sobre los referidos terrenos”.

Esto quiere decir que lo que va a valorar el impuesto (base imponible) es el incremento de valor del terreno. Y tiene que ser calculado en el momento en el que se produce la transmisión. Puede gravar como máximo 20 años. Es decir, si has tenido el terreno en propiedad más de 20 años, el cálculo se hará sobre 20 años y no más.

¿Qué hace falta para liquidar o autoliquidar dicho impuesto?

Para poder liquidar o autoliquidar este tributo, hace falta que se den tres situaciones:

  1. Que se trate de un bien de naturaleza urbana. Es decir, no habría que pagarlo para las fincas rústicas.
  2. Que se haya transmitido dicho bien, vendido, donado o heredado.
  3. Que durante el tiempo que se ha tenido el bien en propiedad, éste haya incrementado realmente su valor.

¿Por qué se puede reclamar este tributo?

El 11 de mayo el Tribunal Constitucional emitió una sentencia declarando inconstitucional algunos artículos de la Ley Reguladora de Haciendas Locales que hablaban sobre gravar el impuesto en aquellas situaciones en las que no había existido un incremento real del terreno en el tiempo de tenencia del mismo.

Es decir, si con la venta, herencia o donación no se ha producido un incremento real entre el importe de la adquisición y el valor a la hora de transmitirlo (por venta, herencia o donación), no tendrías que haber pagado dicho impuesto. Esto es así porque dicho bien no ha experimentado un incremento de valor durante el tiempo que lo has tenido.