El impuesto de plusvalía municipal se calcula por parte de los ayuntamientos a través del valor catastral. El cálculo parte de analizar los años que has tenido la casa en propiedad y su reflejo en el valor catastral. Por tanto, por mucho que haya bajado el precio de la vivienda, siempre teníamos la obligación de pagar dicho impuesto.

El Tribunal Constitucional se ha pronunciado recientemente en este caso dejando claro que cobrar este impuesto cuando no existe un incremento de valor derivado de una venta es contrario al principio de capacidad económica. Y este principio está incluido en nuestra Constitución. Esto implica que el objeto de dicho cobro es obtener un resultado puramente recaudador y por tanto, en los casos de minusvalía, el cobro es inconstitucional.

¿Y en los casos que no he vendido a pérdidas?

En estos casos también han calculado mal los ayuntamientos el impuesto de plusvalía municipal.

Tienes que tener en cuenta que para calcular dicho impuesto primero hay que averiguar la base imponible (la cantidad sobre la que se aplica el porcentaje correspondiente al impuesto) y luego aplicar a esa base lo que cada ayuntamiento fije que va a cobrar de impuesto.

En este aspecto, el error está en el cálculo de la base imponible. El ayuntamiento calcula éste con el valor catastral actual de la vivienda. A este valor le aplica un porcentaje (en función del número de años que se haya tenido en propiedad el bien) para calcular el aumento de valor que ha sufrido.

Pero si se toma el valor catastral actual y se le aplica el porcentaje correspondiente al incremento, se está calculando la subida de valor que el bien experimentará en el futuro. Es decir, que si tuviste una casa 10 años en propiedad, te van a calcular qué incremento de valor ha habido desde el momento de transmitir el bien a 10 años vista.

Nota: recuerda que si vendiste tu bien con ganancias y pagaste el impuesto de plusvalía municipal puedes recuperar hasta un 37,5% de su valor.