Reclamar una negligencia médica de un menor tiene el mismo procedimiento, plazos y características que una de un adulto.

La única diferencia está en que para poder llegar a cabo la reclamación, tiene que hacerlo su representante legal.

Para ello, es necesario que el representante legal acredite esta condición, aportando el libro de familia, el documento judicial o notarial de nombramiento de tutor, etc.