Cortes incorrectos y olvido de gasas dentro del cuerpo: así son las principales negligencias médicas que se producen en España

Cada año se registran alrededor de 15.000 casos de negligencias médicas en España.

Falta de consentimiento informado y errores en el diagnóstico: los casos reconocidos por los tribunales que generan con mayor frecuencia la obligación de indemnizar.

reclamador.es recomienda contar con los servicios de especialistas en la materia a la hora de reclamar.

Madrid, 20 de marzo 2018. – Alrededor de 15.000 son las negligencias médicas que, cada año, se producen en España, según estimaciones de Statista. reclamador.es, compañía online de reclamaciones creada en 2012 por Pablo Rabanal, recopila a continuación las más comunes y las que han sido reconocidas por los tribunales con indemnizaciones. Para determinar la cuantía se utiliza el baremo de accidentes de tráfico por analogía, estableciendo las secuelas aplicables, días de incapacidad, número de perjudicados, etc. La compañía online líder en reclamaciones en nuestro país recomienda reclamar este tipo de situaciones de la mano de profesionales.

Estas son las 5 negligencias médicas más comunes:

1. Falta de consentimiento informado.

Siempre que un paciente comienza un tratamiento médico o va a someterse a una intervención, el profesional sanitario debe informarle de los riesgos que conlleva. El facultativo tiene la obligación de informar verbalmente de los riesgos y de presentar un documento en el que se especifican los posibles problemas que pueden surgir, ya sea durante el tratamiento o a posteriori. Es lo que se conoce como consentimiento informado: el documento por el que se acredita que el paciente ha recibido la información necesaria sobre su tratamiento o intervención y está de acuerdo con ella.

No obstante, son muchos los casos en los que, una vez iniciado o terminado el tratamiento del paciente, este sufre daños de los que no tenía constancia o no sabía que podían suceder. Es en estos casos cuando puede reclamar por daño desproporcionado.

2. Retraso y error en el diagnóstico.

Un diagnóstico erróneo puede ocasionar múltiples consecuencias negativas para la salud del paciente, algunas muy severas. En ocasiones, incluso, puede provocar su muerte.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que este error puede venir motivado por una falta de empleo de medios, es decir, que no se hayan usado todos los recursos posibles para dar con un diagnóstico correcto. Esto se puede reclamar. Algunos de los casos más frecuentes de error de diagnóstico se dan en el ámbito de traumatología. Por ejemplo, al confundir contusiones con roturas óseas.

Los casos de retraso en el diagnóstico también pueden reclamarse. Esto se dará cuando, tras varias visitas al médico, este decida retrasar las pruebas convenientes para dar con un resultado sanitario en claro y, la demora, tenga consecuencias en la recuperación o provoque daños o secuelas.

Una cuestión que influye también en este aspecto es la pérdida de oportunidad. Es decir, si como consecuencia de retrasar el diagnóstico ya no se puede aplicar un tratamiento que hubiera resultado efectivo, sería también una negligencia.

3. Error en intervenciones quirúrgicas y/o en el tratamiento.

Cuando, a consecuencia de una mala práctica del personal sanitario durante una operación, se generen daños o lesiones, se podrá exigir también una indemnización.

Ejemplos claros de errores en intervenciones quirúrgicas pueden ser: el daño de nervios durante la operación, cortes e incisiones incorrectas u olvido de gasas y otros materiales quirúrgicos dentro del cuerpo.

4. Error en seguimiento.

El seguimiento médico es un proceso de atención sanitario que continúa a otra intervención diagnóstica o terapéutica con el objetivo de finalizar el episodio de atención iniciado para conseguir su completa recuperación, o de mantener un estado de salud satisfactorio en enfermedades crónicas.

La negligencia médica aparece cuando, el facultativo considera que no es necesario realizar un seguimiento de la enfermedad (o tras ella), o no establece uno adecuado para el paciente. De tal modo que este acaba sufriendo daños derivados de ese seguimiento erróneo. El caso más habitual es el error en el seguimiento de un paciente con cáncer para evitar la aparición de metástasis.

5. Infecciones hospitalarias (nosocomiales).

Las infecciones hospitalarias o nosocomiales son las que se contraen dentro del propio centro hospitalario. Por ejemplo, tras utilizar objetos que no están debidamente esterilizados. Sin embargo, es importante matizar que no todas las enfermedades que se contraigan en el centro sanitario serán reclamables. Un catarro derivado del aire acondicionado o por defensas bajas, no podría reclamarse.

¿Cómo y dónde reclamar una negligencia médica?

El plazo para reclamar una negligencia médica es de 1 año desde que se conoce el alcance de las lesiones en el caso de la sanidad pública, y de 5 años en el caso de la privada.

reclamador.es indica que, independientemente de que haya sufrido la negligencia en un centro privado o público, lo primero que hay que conseguir es la historia clínica, con todas las pruebas diagnósticas. Una vez conseguida, debe ser valorada por un perito especializado en la materia, para determinar si existe responsabilidad. El perito también podrá determinar el alcance de los daños.


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