En realidad, pagar con una tarjeta de cuota fija mensual es casi siempre un grave error, ya sea en vacaciones o en tu día a día. ¿Por qué? Porque esa tarjeta de crédito es una revolving. Y si te estás preguntando ¿Y qué que sea una tarjeta revolving? Pues que lo que estás es un crédito con una TAE muy elevada y con comisiones. Y que ese pago fijo final de mes que te vendieron como la mejor opción para controlar tus gastos lo que te está generando es una enorme deuda mes tras mes.
Imagina que tu cuota fija mensual es de 200 €. Llegan tus vacaciones y entre la comida del chiringuito, la gasolina del viaje, los heladitos y las entradas a los principales atractivos turísticos de tu destino, te gastas con la tarjeta un total de 300 € (y a eso súmale los gastos del resto del mes). Sí, tú al final del mes pagas 200 €, pero esos 100 € se acumulan a tu deuda, con los intereses y posibles comisiones. Total que, en una sola semana, es posible que ya hayas generado esos 200 € del siguiente mes. Y así la rueda sigue y la deuda no para de crecer.
A continuación lo explicamos de manera algo más técnica.
A diferencia de un préstamo personal o una tarjeta de crédito convencional, la tarjeta revolving no divide una compra en plazos fijos con una fecha de fin determinada. En su lugar, funciona como un crédito rotativo e indefinido que se rige por la siguiente mecánica financiera:
Cada mes, cuando pagas tu cuota fija (por ejemplo, 200 €), el banco no destina ese dinero a reducir el saldo que debes por tus vacaciones. La cuota mensual se desglosa en el siguiente orden estricto de prelación:
Intereses generados en el periodo (calculados sobre el capital total pendiente).
Comisiones e imprevistos (gastos por demora, seguro de pagos protegidos, etc.).
Amortización del capital principal (únicamente lo que sobre tras pagar los puntos 1 y 2).
Si la cuota elegida es muy baja, la mayor parte de lo que pagas al mes se destina exclusivamente a cubrir intereses y comisiones, dejando la amortización del principal prácticamente a cero.
El mayor peligro técnico de estas tarjetas radica en que las compras nuevas o los costes asociados se vuelven a financiar.
Si la cuota mensual fija no alcanza para cubrir ni siquiera los intereses generados ese mes, la parte de intereses no pagada se suma al capital adeudado. Al mes siguiente, los nuevos intereses se calcularán sobre un importe mayor (el capital inicial + los intereses no cubiertos), produciéndose un efecto de bola de nieve financiera que convierte la deuda en vitalicia e impagable.
Mientras que un préstamo personal medio en España maneja una TAE (Tasa Anual Equivalente) de entre el 6 % y el 8 %, las tarjetas revolving suelen aplicar TIN superiores al 18 % y TAE que superan con frecuencia el 20 % o 25 %.
Si te has sentido identificado con este problema o llevas años pagando una cuota mensual fija y notas que la deuda de tu tarjeta nunca baja, lo más probable es que estés sufriendo intereses abusivos o falta de transparencia.
La buena noticia es que la ley y la jurisprudencia están de tu parte: puedes anular el contrato y exigir la devolución de todos los intereses y comisiones que has pagado de más. Confía en reclamador.es para reclamar tu tarjeta revolving y poner fin a esa deuda generada.
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