Con este panorama de inestabilidad política, hay un concepto económico que está sonando en todos los partidos políticos, el salario mínimo interprofesional (SMI).
Hoy quisiéramos responder a algunas preguntas sobre él: qué es, quien lo aplica y decide su importe, para qué sirve, cómo nos afecta o cuáles son sus aplicaciones.
Porque en este asunto hay opiniones diversas, desde quienes lo consideran imprescindible, hasta quienes creen que perjudica la creación de empleo y por tanto, incrementa el paro.
La pregunta clave a responder es ¿qué es el SMI, para qué sirve y quién lo fija? La definición de SMI sería: aquella retribución mínima que puede percibir un trabajador, sin distinción de género o edad y sin tener en cuenta el tipo de contrato laboral, siempre referida a la jornada legal de trabajo. En definitiva, sería el sueldo que como mínimo nos deben pagar por emplearnos, sea cual sea nuestro sector de actividad.
Así, para 2016, el SMI está establecido en 655,20 euros mensuales o, lo que es lo mismo, 21,84 euros diarios, lo que supone un cómputo anual de 9.172,80 euros, teniendo en cuenta que estaríamos hablando de 14 pagas.
Actualización 2019: actualmente el salario mínimo interprofesional se encuentra situado en 900€ brutos mensuales en 14 pagos. 1.050€ brutos mensuales en 12 pagas. Ambos siempre que se trate de una jornada completa.
Ahora bien, quien decide su cuantía es el Gobierno y lo hace por medio de un Real Decreto. De hecho, es el Ministerio de Empleo y Seguridad Social el encargado de esa labor. Por otra parte, para su cálculo se tienen en cuenta ciertos parámetros, como puede ser la productividad media del país o la renta nacional.
El objetivo del salario mínimo interprofesional (SMI) es, por un lado, impedir que se pueda explotar al trabajador pagándole un salario demasiado bajo y, por otro, mantener unos niveles de renta que permitan un consumo adecuado.
¿Cómo nos afecta y cuáles son sus aplicaciones?
El primer efecto podríamos considerarlo positivo, ya que permite unos niveles de retribución determinados y evita, como habíamos mencionado, la explotación laboral.
Por otro lado, puede tener ciertos efectos perjudiciales sobre el desempleo, sobre todo juvenil, ya que impide el acceso al mercado de trabajo de las personas situadas en cierta franja de edad. Algunos investigadores han concluido que esta imposibilidad de contratar por debajo de este indicador ha dado como resultado un empeoramiento de la economía sumergida o trabajo “en negro” y que esto no beneficia a nadie. Desde los sindicatos CC.OO. y UGT avisan que la mejora salarial que provoca el salario mínimo interprofesional (SMI) repercute en un mayor consumo y, por tanto, es beneficiosa para la economía.
Aplicaciones del salario mínimo interprofesional
Respecto a las aplicaciones, el Salario Mínimo Interprofesional se utiliza para diversos cálculos, entre ellos, unos de los más interesantes son los embargos relacionados con Hacienda o la Seguridad Social, ya que la ley establece que el SMI es inembargable y a partir de éste, hay unos porcentajes a tener en cuenta.